miércoles, 6 de febrero de 2013

¡REDENCIÓN!

                  

Quiero sublimarte, dolor,
en ESTE ENCUENTRO DE AMOR YA FECUNDADO.
Sentir cómo en TU PRESENCIA
ya no duele el corazón y la vida
desde el alba.
¡FUENTE INAGOTABLE!
ESPÍRITU,
MI CAYADO,
ME RESCATAS Y NO REPOSAS.
MILAGRO 
que a mi DIOS, ensalzas.
Eres fuerza, LUZ, pura calma
que tienes a mi alma acostumbrada. 



¡Gallardía!


La tarde se trepó a mis venas
y eligió el cauce del corazón.
Por las nervaduras del devenir
enredó mi alma 
a la última ternura que le permití
a mi árbol.
Como los nenúfares
sueña la frescura del rocío.
Gime de sed que sabe a olvido.
Espera el milagroso abono del amor.